Cada 2 de abril, Argentina recuerda con profundo respeto y reflexión a quienes combatieron en la Guerra de Malvinas. Esta fecha, establecida como el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, nos invita no solo a rendir homenaje a quienes dieron su vida, sino también a analizar el contexto histórico en el que se desarrolló el conflicto y sus consecuencias.
En este discurso, la profesora Paula Llorens realizó un recorrido que abarca los antecedentes de la guerra, el impacto de la dictadura militar en su desarrollo, el sacrificio de los combatientes y la lucha argentina por la soberanía de las islas.
Su enfoque nos permite comprender que Malvinas no es solo un episodio del pasado, sino una causa vigente que nos interpela como sociedad y nos compromete a mantener viva la memoria de sus protagonistas.
Compartimos sus palabras:
El 2 de abril: Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas Introducción: El calendario escolar incluye efemérides, que son eventos notables para recordar. Algunas son celebrativas y otras conmemorativas, es decir, tienen el propósito de recordar solemnemente algo o a alguien y reflexionar sobre ello.
Hoy conmemoramos el 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Analizar este hecho histórico requiere diferenciar varias capas y dimensiones. Desde esta perspectiva, mis palabras recorrerán cuatro momentos: la Dictadura Militar, la Guerra de Malvinas, los Caídos y Veteranos, y la justa demanda de Argentina.
1º estación. LA DICTADURA
No es casualidad que hace una semana, estudiantes de 4to año junto a la profesora Viviana Cruz hablaran del “Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia;” y de la última dictadura militar que asoló nuestro país entre 1976 y 1983. Esta dictadura además desaparecidos, nos dejó veteranos y caídos.
La construcción de un enemigo externo que contrarrestara el deterioro interno de la dictadura fue una de las principales motivaciones de la guerra de Malvinas. Asediado por la crisis económica y los reclamos por los desaparecidos, el gobierno de Galtieri intentó recuperar el apoyo ciudadano y retrasar la salida de las FFAA del poder mediante la recuperación de las Islas Malvinas.
La acción fue improvisada y codiciosa, tirando por la borda los logros diplomáticos del siglo XX.
2ª estación: LA GUERRA
El conflicto bélico duró 74 días, en el otoño del Atlántico sur, con temperaturas promedio de 5º centígrados y con suelos que permanecen la mayor parte del año húmedos. El operativo se lanzó el 2 de abril de 1982. La ocupación fue rápida e incruenta. El apoyo de la opinión pública y la dirigencia civil fue tan amplio y entusiasta que Galtieri pudo asomarse al balcón de la Casa Rosada y ver una Plaza de Mayo colmada.
Sin embargo, el escenario diplomático puso en evidencia la incapacidad de la Junta. A horas de la invasión, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió una resolución que la condenaba y ordenaba a la Argentina retirar sus tropas. Así, la primera ministra británica Margaret Thatcher, con el respaldo de la ONU, no dudó en hacer lo que la Junta había casi descartado que hiciera: puso en marcha una costosísima operación militar para recuperar las islas por la fuerza si los argentinos no se retiraban.
La Junta Militar consideró que convenía escalar el conflicto, de modo que envió más tropas y equipos al rebautizado “Puerto Argentino”, designó gobernador a un general e instauró un nuevo estatus legal para sus habitantes. A esa altura los EEUU comenzó a colaborar militarmente con Thatcher y la guerra se volvió inevitable.
Las acciones comenzaron el 2 de mayo con el hundimiento del crucero General Belgrano, lo que marcó un punto sin retorno en las negociaciones. Posteriormente ocurrieron la Batalla de San Carlos, la Batalla de Monte Longdon y la Batalla por Puerto Argentino.
La Junta no había organizado una defensa adecuada debido a la falta de preparación para un conflicto de esta magnitud y en parte por no haber considerado seriamente su posibilidad. Muchos recursos valiosos permanecieron en el continente o estaban desplegados en la frontera con Chile. Excepto en las operaciones aéreas (donde las fuerzas argentinas lograron dañar o hundir varios barcos británicos), desde el inicio se evidenció la superioridad tecnológica y profesional del oponente. Por ejemplo, los Sea Harrier, con capacidad de despegue vertical y visión nocturna, se utilizaron por primera vez en combate en el Atlántico Sur. Gran Bretaña tomó control del espacio aéreo y naval alrededor de las islas, limitando la movilidad de los defensores pocos días después del inicio de las hostilidades.
A finales de mayo, los británicos establecieron una cabeza de playa al sur de la capital, donde se encontraban concentradas las tropas argentinas, que ofrecieron una resistencia desesperada apoyada esporádicamente por aviones de la Fuerza Aérea. Finalmente, el 14 de junio, a pesar de la orden de Galtieri de “combatir hasta el último hombre”, las fuerzas argentinas se rindieron.
3ª ESTACIÓN: LOS VETERANOS Y CAÍDOS
Según datos oficiales del Ministerio de Defensa de la Nación, los combatientes argentinos fueron 23,428, de los cuales murieron alrededor de 700 durante el conflicto. La mayoría de nuestros combatientes eran conscriptos, es decir, jóvenes de 18 o 19 años con escasa preparación para el combate, enviados sin ropa adecuada para soportar las bajas temperaturas, a enfrentarse con un ejército inglés profesional y tecnológicamente superior.
Un dato destacado: uno de los hechos más crueles de la guerra fue el hundimiento del crucero General Belgrano, donde 323 argentinos murieron en un evento que puede catalogarse como crimen de guerra, ya que ocurrió fuera del área de exclusión pactada durante la guerra de las Malvinas. Otro dato histórico: Los mismos oficiales que llevaron adelante el terrorismo de Estado, condujeron la guerra y se encargaban de disciplinar a los soldados con las mismas metodologías del horror: vejámenes, estaqueos, torturas, simulacros de fusilamiento, castigo físico y presión psicológica.
Es imperativo aclarar que hoy rendimos homenaje a los verdaderos veteranos y caídos, asegurándonos de que su sacrificio no sea olvidado por las generaciones futuras. Es responsabilidad del Estado Argentino, sin importar el partido político que gobierne, garantizar su reconocimiento tanto espiritual como económico.
4ª estación: EL JUSTO RECLAMO DE ARGENTINA
Desde la usurpación de Malvinas en el siglo XIX, Argentina ha buscado recuperarlas diplomáticamente. La Guerra de Malvinas interrumpió esta trayectoria, pero tras recuperar la democracia, volvimos a plantear el problema por vía del diálogo; debemos seguir luchando por nuestros derechos allí.
Termino recordando la cláusula primera de las disposiciones transitorias de nuestra Constitución Nacional: "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino."